¿QUÉ PASÓ CON CARMEN EMILIA?


 

Nacida en Tangui, corregimiento del Atrato (Chocó, Colombia) Carmen Emilia Moreno de González fue una de las mujeres que sin duda marcaron la historia del baloncesto femenino Colombiano. A sus 6 años inició sus estudios en el Instituto Femenino de Enseñanza Media y Profesional de Quibdó (IFEM) y es en sexto grado de secundaria que tiene su primer acercamiento con la pelota naranja al formar parte del equipo de baloncesto de su instituto. Todo inició gracias a su entrenador Jesús Emiro de la Torre “Chuy”, pues fue quien le dio la oportunidad de vincularse al equipo al ver su interés, disciplina y talento en este deporte. “Inicie a jugar baloncesto cuando cursaba 6 grado de bachillerato, cuando participé en el equipo de estudiantes del colegio. En ese momento mis compañeras de juego no me tenían muy en cuenta, pero mi entrenador Jesús Emiro de la Torre- Chuy- QEPD me vinculó al equipo del IFEM, cuando vio mi interés y disciplina.”

En un principio las cosas no fueron sencillas para nuestra deportista, pues su entorno y situación económica familiar eran difíciles en aquel momento y para jugar tenía que enfrentarse a varios retos, uno de ellos era mantener un excelente rendimiento académico, pues de lo contrario sus padres no le permitirían formar parte del equipo. Tuvo que adaptarse poco a poco a sus compañeras pues como nos compartió, no tuvo buena química con ellas, no obstante gracias a la práctica del baloncesto fueron aprendiendo y forjando habilidades como disciplina, trabajo en equipo y amor por lo que se hace, convirtiendo su ambiente en uno lleno de camaradería y respeto. “No podía descuidar mis estudios, tenía que ser disciplinada en todo momento; el ambiente en el equipo era de camaradería, éramos muy respetuosas, puntuales y organizadas.”

Su motivación y convicción por seguir aprendiendo y creciendo deportivamente la hicieron seguir avanzando y destacándose, llegando así a competir en juegos Intercolegiados, Inter barrios, Inter entidades e incluso en juegos nacionales, pues como buen poste contaba con una muy buena ofensiva y lograba convertir, lo cual la hacía una jugadora muy interesante para los equipos que conformaba. Más adelante logró participar en juegos centroamericanos y del caribe, juegos panamericanos y llegó a formar parte de la selección Chocó. Asegura que uno de sus mayores logros fue pertenecer a la selección Colombia de Baloncesto, en la cual fue convocada desde 1969 hasta 1975, un gran privilegio que no obtienen muchos deportistas hoy día, y es con la selección que logra participar en su primer mundial de baloncesto, haciendo este un hecho inolvidable para nuestra deportista.


Nunca dejó de lado aquello que sus padres le habían inculcado: estudiar siempre como prioridad, pues es así cómo va a poder salir adelante. Por ello, una vez finalizó su bachillerato, ingresó a la Universidad Diego Luis Córdoba del Chocó y estudió allí Licenciatura en matemáticas y física y al convertirse en profesional dedicó parte de su tiempo a seguir practicando baloncesto y además a enseñarlo, involucrando su actividad curricular (enseñanza de las matemáticas) con la parte deportiva y a través de los años le fue transmitiendo a sus alumnas el amor y la disciplina por el baloncesto. “Considero un gran logro haber educado a muchas generaciones y que estas sean profesionales de bien, que recuerdan y aprecian las enseñanzas impartidas; haber formado una familia, con un gran esposo y con unos hijos maravillosos, a quienes eduque con amor y quienes actualmente se preocupan por mi salud y mi bienestar y para mi es un orgullo ver practicar el baloncesto a mis nietos y los hijos de quienes fueron mis alumnas.”


Llegó a parar el baloncesto a nivel competitivo por la edad, sin embargo como la enseñanza del mismo estuvo presente desde tiempo atrás; logró con ello la creación del club de baloncesto CEMJE para estudiantes de 6° a 8° grado del IFEM en Chocó, donde enseñó principalmente a mujeres a conocer sobre las normas y métodos indispensables para ser un buen jugador, siendo este uno de sus mayores logros a nivel personal. En la actualidad se encuentra pensionada pero su amor por el deporte y por ver que otros lo aprendan siguen intactos. Últimamente no practica baloncesto con frecuencia, sin embargo trata de hacerlo con grupos barriales en la ciudad de Bogotá en donde se encuentra actualmente, pues por más que su edad le impida poder jugar con el desempeño de antes, siempre este deporte hará parte de su vida. “El baloncesto es mi vida, el no poderlo practicar de manera constante me llena de nostalgia y tristeza, me toca a veces conformarme con ver los partidos de baloncesto en la TV.”


Recuerda con cariño todas las cosas que el baloncesto le ha dado y asegura que en realidad en su camino como deportista no tuvo situaciones negativas, sino por el contrario todas sus vivencias fueron oportunidades para mejorar y tomar lo positivo de cada una de ellas. Una de las más memorables que tuvo gracias a este deporte fue conocer al amor de su vida: su esposo, quien se interesó en ella al verla debutando como jugadora en la ciudad de Bogotá. “El amor de mi vida lo conocí y se interesó por mí en un partido de baloncesto en donde debutaba como jugadora en la ciudad de Bogotá. El comandaba la barra más fuerte que teníamos en una ciudad en donde no nos conocían y en donde nos auguraban que íbamos a perder el partido, ganamos el partido y el se acerco a mi para felicitarme por el excelente juego y piropearme mis encantos.”

Si bien el baloncesto le ha dado muchas cosas positivas a nuestra deportista, Carmen Emilia ha dado a su vez mucho por todos los que ama y con quienes ha compartido, entre esos sus cientos de estudiantes que con amor la describen como una persona con temple, inteligente, metódica y fuerte al momento de impartir su conocimiento, y agradecen a ella por el interés del baloncesto femenino en la región. Para concluir, Carmen Emilia le aconseja a todos los niños o deportistas a que “practiquen cualquier deporte (el que los identifique y les guste), el deporte es vida, te crea una identidad, te permite conocerte y hace que busques lo mejor de ti, te ayuda a socializar, a hacer grandes amistades, te permite conocer de primera mano lo que es trabajar en equipo, a ser personas disciplinadas y constantes. Deben recordar que siempre hay personas que los pueden aconsejar y acompañar en sus procesos.”


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