¿QUÉ PASÓ CON YENNY PINILLA?

UNA MUJER DECIDIDA Y TALENTOSA

 

La talentosa Basquetbolista Colombiana Yenny Pinilla nació en Belén, Boyacá el 26 de Octubre de 1973, con tan solo cinco años tuvo su primer acercamiento con el baloncesto, pues asegura haber tenido desde niña una gran atracción por los deportes y este fue uno de sus favoritos. A los seis años invitaba a sus amigas del colegio a jugar temprano antes de ir a estudiar y a pesar de no tener una cancha con buenas condiciones, para ella este era el espacio y momento perfecto para divertirse y conectarse con la pelota naranja. Al principio todo fue muy empírico, amaba inventar piruetas, lanzar con la zurda y correr muy rápido para que nadie la alcanzara, es así como al pasar un tiempo su profesor de educación física al ver su potencial se motivó por entrenarla y conformar con ella el equipo de Baloncesto del colegio, donde desde allí compitió en torneos en Boyacá donde logró ser varias veces campeona. “Me gustaba la conexión que había con el balón, en esa época llamado “superbola” por la marca superk. Me gustaba inventar piruetas, pero solamente con la zurda y lanzar el balón como pudiera para lograr llegar al canasto pues se usaba balón #7 y correr siempre con prisa para que no me alcanzaran. Lo disfrutaba mucho. Luego de un tiempo nos ve un profesor de educación física, quien pasaba todos los días en el transporte público para Duitama a dar clases y se entusiasmó de ver a unas chiquitinas correr y jugar sin ninguna orientación e instrucción. Así fue como construimos el equipo del colegio y logramos ser campeonas en muchos torneos en Boyacá, hasta que en 1989 me fui para Tunja, ahí perdí el invicto.“


A sus doce años ya formaba parte de la selección de Baloncesto de Boyacá, donde tuvo la oportunidad de competir en varios torneos nacionales en la categoría infantil y junior. Siempre fue una niña muy aplicada y comprometida por eso logró ingresar becada a la Escuela Normal Superior Leonor Alvarez Pinzon para terminar su grado 11, teniendo allí como reto quedar campeonas en el equipo de Baloncesto a nivel intercolegiado y darle así el triunfo a su ciudad en su aniversario número 450, reto el cual alegremente nos cuenta fue cumplido “…fue solamente grado 11 que estudié en Tunja, becada por un colegio “Normal para señoritas LAP” porque la rectora quería quedar campeona ese año ya que Tunja cumplía 450 años y de regalo deseaba quedar campeona en baloncesto a nivel intercolegiado en Boyacá. Su deseo se cumplió y la final fue contra mi excolegio. Buena anécdota.”

A los 16 años llegó a Bogotá y empezó a estudiar en la Universidad Santo Tomás con media beca en la carrera de Contaduría, su pasión por el baloncesto aumentaba y es en este momento que logra acceder a la liga de Bogotá donde compitió profesionalmente múltiples veces. Al mismo tiempo tuvo la oportunidad de acceder a la selección Colombia y competir con esta en suramericanos, centroamericanos, panamericanos, bolivarianos y la copa de las américas. Sin embargo, a pesar de estar en quinto semestre de dicha carrera decidió que iba a profesionalizarse en otro campo que llamara un poco más su atención y es cuando finalmente accede a la universidad Central nuevamente becada y logra allí culminar su carrera de publicidad, para esta época ya la jugadora contaba con más de 10 años de competencia en torneos nacionales con boyacá y bogotá desde la categoría junior hasta mayores. “...terminé publicidad, en esa época era tecnológica, más adelante profesionalice en la misma universidad obteniendo el título de Publicista. Lo ejercí enseñando en dos universidades por 2 años, pero pudo más el estar en una cancha de basket como jugadora y entrenadora”.


Sin embargo, no todo para ella fue color de rosa, en el suramericano realizado en Chile llegó a poner en duda sus condiciones como jugadora, pues no estaba dentro de las titulares de la selección y tuvo que estar en el banco durante mucho tiempo, para ella esto no fue gratificante, pero a pesar de no haber tenido la mejor experiencia se prometió a sí misma que eso no le volvería a pasar y por eso entreno más fuerte aún para seguir destacándose, es así como tuvo la fortuna de ser una de las mejores jugadoras del país y por eso este era su mayor reto, en cada juego tenía como objetivo anular a quien le debía defender y además a modo personal era importante llegar a obtener siempre los primeros lugares. Fue así con esta tenacidad como logró representar a nuestro país en múltiples competencias más, siendo este uno de sus mayores logros y con esfuerzo se convirtió en la mejor encestadora general y mejor encestadora de tres puntos en su época. “Esta anécdota la tomé después como positiva, pero en el momento fue negativa porque alcanzó a poner en duda mis condiciones como jugadora. En un suramericano en Chile, no estaba entre las jugadoras estelares de la entrenadora que comandaba en ese entonces la selección y después de venir de ser titular en la categoría junior, me desplazó en ese torneo juvenil a ser de las últimas opciones. Estuve en el banco mucho tiempo, me dolía mucho estar ahí porque disfruto jugar y el banco para mí no era mi puesto. Sufrí mucho, lloré, dudé, pero finalizando el torneo dije me voy a entrenar más fuerte porque esto no me volverá a pasar.”

En su vida como deportista tuvo tanto buenas como “malas” experiencias, que la ayudaron en cada momento a sacar lo mejor de sí e incluso a conseguir oportunidades jamás pensadas, como poder hacer parte de la selección Valle dirigida por Guillermo Moreno, nos comparte que “Siempre había deseado jugar para Guillermo Moreno y faltando 15 días para un torneo nacional juvenil-mayores, yo entrenaba con Bogotá. Un día llegué 5 minutos tarde al entrenamiento porque el bus se había pinchado (verdad), yo corrí casi 1 kilómetro para llegar a la cancha auxiliar del salitre, me le acerqué al entrenador y le comenté la razón y su respuesta fue: “No me interesan tus razones, estas fuera del equipo”. Ese mismo día llamé a Guillermo y le dije que si necesitaba una armadora, que me habían sacado del equipo y me fui para Cali. Conformé la selección Valle y jugué por 3 años para esta selección.”

Es en el 2007 cuando la talentosa Yenny Pinilla se retiró como deportista de alto rendimiento después del panamericano de Río de Janeiro, lo hizo no porque su condición física no fuera la adecuada para seguir jugando, sino porque como ella misma indica ya a sus 35 años era el tiempo adecuado para darle el espacio a otra jugadora de su posición. Sin embargo, el baloncesto siempre estuvo y estará marcado en su vida, pues después de esta decisión decidió formalmente incursionar como entrenadora de este deporte para compartir sus habilidades y pasión con niños y jóvenes, y es así como lleva más de 20 años enseñando en su club Pumas de Bogotá, así mismo fue entrenadora de la liga de Bogotá, de la Universidad de los Andes y formó parte del cuerpo técnico de la selección Colombia Mayores femenino y actualmente es entrenadora del equipo femenino de la Universidad del Rosario. “Realmente paré como deportista de alto rendimiento en el año 2007 después del panamericano de Río de Janeiro y lo hice porque tenía 35 años y creía que era tiempo de darle espacio a otra jugadora en mi posición, pero sigo jugando en categoría master, es algo que no dejaré de hacer. Me encanta jugar. Pero he seguido involucrada con el deporte, es un matrimonio para toda la vida.”

Aunque ser entrenador en Colombia no es nada fácil y mucho menos para una entrenadora mujer en un mundo de hombres, Pinilla ha demostrado como siempre que sus habilidades y convicción pueden más que las condiciones que te “ofrece” el entorno, es por eso que contra cualquier obstáculo su mayor logro ha sido mantener y fortalecer su Club durante todos estos años sin traicionar su filosofía de enseñanza, construyendo confianza año tras año y creando una comunidad que siga su propósito, eso sin duda es lo más importante para ella. Actualmente como ella misma dice su vida sigue rodando como el balón, pasando enseñanzas, anotando puntos de experiencia y enseñando con ejemplo lo que este deporte le ha enseñado. “Vivo bastante agradecida con el baloncesto porque lo he disfrutado primero como jugadora, después desde la posición como mamá, recorriendo la vida deportiva y académica de mi hija María Camila Tapias Pinilla, y luego como entrenadora porque siembras y luego ves el resultado de todo lo que has dado y das a cada una de esas personas que tuve y tengo el placer de enseñar y entrenar y que a partir de esto se construyen unos fuertes lazos de amistad para toda la vida.”

En definitiva, Yenny Pinilla es una ex-jugadora, entrenadora y persona excepcional, es la muestra viviente de que el amor, esfuerzo y dedicación por las cosas que en verdad se quieren dan resultados, es el claro ejemplo de que en la vida se tendrá miles de barreras que te impidan realizar tu propósito, pero eres tú el que demuestra de que estas hecho para poder superarte y conseguir lo que quieres o incluso un poco más. “Yo nací para estar corriendo detrás de un balón de baloncesto. Tengo 46 años y he construido mi proyecto de vida a través de este deporte. Las cosas no llegan a la vida por arte de magia. Las excusas se hicieron para los débiles y si queremos ser deportistas sobresalientes y representar a nuestro Colegio, Departamento o País, debemos pagar el precio y entrenar más que los demás. Entender que el éxito no está a la vuelta de la esquina y que para lograrlo se necesitan horas y horas de entrenamiento, disciplina y constancia.”

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